LA GALLARETA: “El triste encanto del pasado sobre un futuro incierto repleto de esperanza”

LA GALLARETA: “El triste encanto del pasado sobre un futuro incierto repleto de esperanza”

Pensar la política en La Gallareta, es un ejercicio complejo y harto. A veces la repetición nos arroja a actuar de memoria, a veces cansa; pero, de todas formas, las posibilidades vagan en un ambiente repleto de malas intenciones. Conductas políticas que marcaron a fuego el porvenir, cimientos que comienzan a sucumbir en una realidad selladas por las políticas criminales que el neoliberalismo impone sobre el pueblo.

La realidad es una y es necesario acercarse.

Cuando hablamos de conductas políticas, se da por entendido que “la política” es parte de la realidad y una herramienta- la mejor- para transformarla, un arte que se ejercita en la capacidad de conectar y sintetizar representaciones de la o las verdades de las mayorías; sin embargo, su espectro es tan amplio como nutrido y podemos “determinar” las conductas como el vehículo para lograr aquella síntesis. Todo lo que digamos conlleva en sí mismo una contradicción y un desarrollo, así como un proceso enraizado en una construcción diaria tan sensible y necesaria como la urgencia de superar las propias contradicciones, identificadas en hechos concretos.

En esta localidad, las contradicciones se encuentran en una coyuntura particular y agrupada en dos sectores fuertemente identificados con conductas políticas progresistas, aunque con metodologías dispares. Sin embargo, eso no quita que se encuentren puja.

Una sostiene el principio maquiavélico de “el fin justifica los medios”, es decir, basarse en métodos cuestionados con tal de conseguir el objetivo, aquí los valores son corridos a un lado en pos de la política, idealizando ideas totalizadoras y autoritarias que prevalecen el orden de lo establecido ante problemáticas concretas y objetivas.

Otro vehículo metodológico viene en plena puja con las contradicciones- propias y ajenas- pero fundamentalmente con cierta frescura que cuestiona con actos y principios los fundamentos del maquiavelismo.

Es, sin temor a decirlo, una coyuntura que permitirá la posibilidad de profundizar el incipiente desarrollo del pueblo o la alternancia e incertidumbre, hechos políticos conocidos que brindaron pocos resultados de progreso en La Gallareta.