¿Te sientes perdido? Encuentra la ruta hacia dónde quieres estar definiendo tu Plan Estratégico

Ya basta de lamentos, llantos, de sentirse desorientado o en un laberinto del que no sabes salir. El primer paso es definir y ser consciente de dónde estás y a dónde quieres llegar. Hay que idear un plan estratégico.


Tengo que reconocer que en más de una ocasión me he encontrado perdida, sin saber qué hacía con mi vida ni a dónde quería llegar.


Además, por desgracia no solo me ha pasado a mí, también lo he oído de boca de otras personas cercanas y no tanto.


Gente que no es capaz de reaccionar de forma proactiva y con ganas a lo que le espera o, simplemente aquellos que se quejan constantemente de la situación en la que se encuentran.


¿Para qué sirve un PLAN ESTRATÉGICO?


El plan estratégico es una herramienta basiquísima de mejora. Te ayuda a modelar el camino o ruta que tendrás que seguir para alcanzar tus metas y constituir la forma en la que tus decisiones se transformarán en acciones.


Para establecer esta ruta será necesario que:



  • Hacer un análisis interior para definir y aclarar qué características tienes.

  • Reflexionar sobre tus puntos débiles y fuertes. Así como identificar las posibles amenazas que puedan ocasionarte algún tipo de problema.

  • Meditar sobre qué objetivos quieres alcanzar y qué mejoras tienes que implantar para conseguirlo.

Pero la gran parte del éxito reside no en la definición del plan o en la calidad del mismo, sino en la ejecución de la estrategia.


Te va a ser de gran ayuda para planificar, asignar recursos y alinear esos con tus potencialidades con objeto de conseguir llegar al estado que deseas.


Por cierto, si aún no la tienes, debes descargarte la guía sobre las habilidades que tendrás que adquirir para liderar cualquier proyecto, allí se muestra la importancia de la estrategia en el liderazgo.


El primer paso es definir dónde estás y a dónde quieres realmente llegar.


Es necesario saber de dónde partes y qué logros quieres obtener para poder diseñar la estrategia que se adapte como un guante a tus fines.


Analiza el presente: la MISÍÓN


Es la razón de ser que buscas en tu proyecto personal o profesional. Qué buscas en él.


Refleja la voluntad fundamental que persigues.


Debe ser concisa y muy clara. Además debe ser compartida si en tu propósito hay más involucrados.


Importante es no perder de vista tu misión porque se va a convertir en tu referente permanente en el proceso de tu estrategia.


Para definirla solo necesitas una frase y oración que describa tu aspiración, estableciendo el qué, el por qué y, si fuera el caso, para quién. Qué te distingue y te hace ser diferente al resto, cuál es tu ventaja competitiva.


Tiene que ser un enunciado breve, muy específico, contundente para que te crea impacto, muy claro, bien enfocado y no te olvides de que debe ser realista, por lo que ten presente en entorno en el que te encuentras y los recursos de los que dispones.


Ejemplo: Trabajo para que otras personas alcancen el nivel físico que quieren para que se encuentren felices con su cuerpo.


Hacia dónde quieres llegar: la VISIÓN


Aquí entra aquello que quieres lograr en el futuro. A qué y a dónde aspiras llegar.


Dentro de las características que debe tener una buena visión están: retadora, positiva y, sobre todo, coherente con tu misión.


Marca el fin último que la estrategia debe seguir y proyecta ese destino que quieres alcanzar.


Vas a definir esas metas realistas y alcanzables que querrás conseguir, con un carácter motivador e inspirador.


En definitiva, permite plantearte ese futuro que deseas. Sin perder de vista las posibilidades que tienes y los eventos inesperados que puedan aparecer.


Ejemplo: Quiero ser el dueño de un estudio propio de entrenamiento funcional en el que desarrollar mis habilidades para darle la calidad de vida que esperan a mis clientes con el ejercicio físico.


Tanto misión como visión deben formularse en conjunto y es importante que sean coherentes entre sí.


Tengo mis PRINCIPIOS y si no les gusta…


Los valores son el conjunto de principios y reglas con los que vas a regirte en el proyecto que tienes entre manos.


Son las pautas de comportamiento que vas a seguir. No hacer falta que sean muchas, entre 3 y 6 serán suficientes.


Tienes que ser tan fundamentales y tan arraigadas para que nunca cambien. Son irrompibles.


Acoplan tus prioridades y tus criterios de gestión como parte de tu práctica y conducta.


Son los principios éticos en los que se fundamenta y asienta tu cultura.


Definen tu personalidad, lo que eres, no un deseo. Tienen que plasmar tu realidad.


No hace falta que te diga que las personas que traicionan sus propios valores lo pagan caro y son castigados por ellos mismos y por el resto de la sociedad.


Ejemplo: pasión, compromiso, calidad, fortaleza.


No hay viento favorable para el barco que no sabe a dónde va


¡Enhorabuena! Ahora has dado el primer paso para alcanzar el triunfo que buscas. Has definido tu própisito y la forma de trabajar que quieres seguir.


¿El siguiente paso? Establecer un plan de acción posible, práctico y adaptado a tus recursos y capacidades.


Somos como un GPS. Cuando no sabe dónde está se vuelve loco y se pone a dar vueltas buscando satélites que le ayuden a orientarse. Pero una vez que tiene clara su posición, te guía hacia el destino fe forma clara, rápida y eficaz.